Para empezar, ¿qué es realmente una depresión? Se trata de un serio trastorno psicológico que afecta de forma global a todos los aspectos emocionales de una persona. Además se mantendrá en el tiempo, nada que ver con esas “depres” que todo el mundo tiene de vez en cuando. Si estamos verdaderamente deprimidos, nuestra forma de ver el mundo, el futuro y a nosotros mismos cambiará considerablemente.

A nivel emocional esto trae consecuencias: la emoción que manda es la tristeza, acompañada en ocasiones de frustración, ira o ansiedad.

A nivel corporal notaremos todo aquello que arrastramos con la tristeza, pero en mayor grado: llanto, cansancio, pérdida de apetito, insomnio…

Y ¿ese cambio de nuestra forma de ver el mundo? Pues es un cambio a peor, a verlo todo “negro”, como si nos hubiéramos puesto unas gafas de tristeza que todo lo empañan. Nos vienen pensamientos como: “Soy un desastre”, “No valgo para nada” o “El mundo es una mierda”. Pensamientos que, estaréis de acuerdo, no son nada saludables.

Lo que solemos hacer con todo esto (y aquí está una de las claves) es dejarnos llevar por la corriente, dejar de hacer cosas que nos gustan, quedarnos en la cama llorando, dejar de trabajar o estudiar.

Dato importante: La depresión es el trastorno psicológico más frecuente. En torno al 10% de la población sufre depresión alguna vez a lo largo de su vida. Los períodos más frecuentes, aumentando con la edad, son: entre los 35 y 45 años y a partir de los 60.

¿Por qué nos deprimimos?

El origen o desencadenante puede ser muy diferente dependiendo del caso. Lo que todo el mundo con depresión tiene en común es que se produce una pérdida de reforzadores (cosas agradables para nosotros).  Puede ser una gran pérdida (la muerte de un familiar cercano), un conjunto de pérdidas pequeñas (mudarse a otro país) o tener problemas que nos han hecho perder muchos reforzadores (por ejemplo: tener una enfermedad grave o problemas económicos)

Uno de los ejemplos más claros para ilustrar este concepto es el símil de la cuenta bancaria. Imagina que tu estado emocional es como una cuenta bancaria, cuando hacemos actividades que nos agradan y nos motivan hay ingresos en esa cuenta. Por otro lado, cuando tenemos disgustos o pérdidas el saldo de este hipotético banco baja. Cuando hay más gastos que ahorros es cuando hay riesgo de depresión.

Son estas pérdidas las que producen un claro impacto psicológico desencadenando en un gran dolor emocional y es ahí donde entran en juego las emociones y pensamientos negativos.

¿Por qué se mantiene el problema?

Después de la aparición de las emociones (tristeza…) y pensamientos negativos (Soy un desastre, todo es por mi culpa…) lo que nos pide el cuerpo es quedarnos en la cama o el sofá sin hacer nada porque no tenemos ganas. Es ahí donde aparece la inercia. Si nos dejamos llevar por la inercia y nos convertimos en un tronco que va a la deriva por un caudaloso río, mantenemos el problema. Si además de la pérdida que llevamos a cuestas, dejamos de hacer cosas que nos agraden… estamos haciendo la pérdida más grande, y eso se convierte en más dolor y más sufrimiento.

¿Dónde está la solución a la depresión?

Depende del caso. Si recuperamos el símil de la cuenta bancaria, y estamos en números rojos, hay que ingresar positivo. ¿Y cómo lo hacemos? Rompiendo esa inercia y empezar un programa de actividades agradables. En Psicólogos Castellón – Som Teràpia y Psicólogos Benicarló  te asesoraremos en cuál es la mejor opción para empezar.

Otra de las líneas de tratamiento es atacar esos pensamientos negativos y replantearnos la validez de los mismos con terapia cognitiva: ¿Qué pruebas tengo de que soy un desastre, es cierto que lo hago mal todo?

Respecto a la medicación: los antidepresivos atacan las sensaciones corporales de la depresión actuando en los neurotransmisores cerebrales. En torno al 60% de la población mejora, pero el 30% dejan el tratamiento por los efectos secundarios y el 50% recae al dejar la medicación.
Aunque sea recomendable en algunos casos, no es obligatorio tomar antidepresivos. Si no hay más remedio, nosotros recomendamos acompañarlos de terapia psicológica. La persona debe aprender a superar la depresión con sus armas y una pastilla no hará que desaparezcan de un plumazo.

Si conoces a alguien con este problema o quieres consultarnos cualquier cosa. No dudes en ponerte en contacto con nosotros

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