Mucho se habla de este trastorno, tanto que ya se considera una moda. Hay una cantidad considerable de niños que ya llevan la etiqueta de hiperactivos. Si tenéis hijos, seguro que conocéis al alguien de su clase con este trastorno (y, en ocasiones, a más de uno). El TDAH todavía se considera un trastorno “nuevo” porque estamos en vías de precisar exactamente cuáles son los síntomas y los mejores métodos para evaluar si un niño los tiene o no. Es decir, que en algunos casos se etiqueta como TDAH algo que no lo es. Puede ser que el niño madure a un ritmo más lento, que tenga problemas para aprender o que su comportamiento sea problemático pero no hiperactivo.

¿Por qué tantos casos de TDAH?

Tal oleada de nuevos casos en los últimos años nos hace plantearnos si existen otros intereses, además de los terapéuticos, detrás de este trastorno. Hoy en día, hay subvenciones para centros y familias y la medicación más recetada es el metilfenidato, del cual se están vendiendo numerosas unidades, a pesar de que la primera opción de tratamiento recomendada es la terapia psicológica. Este medicamento, en nuestro país, recibe los nombres de Rubifen, Concerta o Medikinet. Como todos los fármacos, tiene sus efectos secundarios, entre ellos puede afectar al crecimiento. En el Reino Unido se han encontrado casos de niños menores de 5 años que toman estos fármacos. Esto resulta preocupante porque, además de los efectos secundarios, indica la falta de información de los padres sobre el trastorno y las opciones de tratamiento.

Acude a profesionales de confianza

Si tienes dudas sobre tu hijo pregunta a sus profesores, habla con el psicólogo escolar o acude a un psicólogo fuera del centro, habla con tu médico de cabecera o hazlo todo. Si la evaluación indica que tiene un TDAH pide que te informen bien sobre todo lo que supone, sobre las opciones de tratamiento, de apoyo en el colegio. Pero no permitas que etiqueten a tu pequeño de por vida. La parte hiperactiva desaparece con los años, incluso sin ningún tipo de tratamiento, y el déficit de atención se trabaja con psicólogos, con la colaboración de la familia y, si es posible, los maestros. El trastorno se supera y ya no hay un “hiperactivo”, solo un niño o un adolescente que tuvo un problema. Por otra parte, tampoco permitas que tu hijo se convierta en un caso más de TDAH que no lo es. Un niño “movido” no es hiperactivo, es “movido”. Un niño se distrae mientras hace los deberes porque no le apetece hacerlos. Un niño no se queda sentado a la mesa mientras come porque es más divertido enfadar a mamá y que me haga caso. Un niño no se queda dos horas quieto en el cine porque es un niño, su capacidad de atención y de autocontrol no es la de un adulto. Como hemos dicho al comienzo, hay muchas otras cosas que pueden explicar el comportamiento de tu hijo además del TDAH. Es una realidad que la ciencia avanza y cada vez somos mejores evaluando los trastornos psicológicos, pero también debemos ser honestos y reconocer nuestras limitaciones. Todos los casos de TDAH que hay hoy en día en la calle no lo son.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.